Gracias por habernos perdido

Hoy mientras escribo esto, tu mirada ya no está al frente mio. Veo como aquella silueta ya no descansa sobre mi, como ese mechón rebelde ya no es acomodado por mis manos, en como mis tontas conversaciones ya no son destruidas en segundos, en como el caminar por una ruta alterna nos hacía disfrutar unos minutos y en como un secreto, que ya no lo era para la mayoría, conservaba mística y curiosidad.

Hoy veo las cosas claras, los objetivos trazados en lo personal y un avance significativo en apreciar mis horas. Hoy imagino tu sonrisa iluminando nuevamente aquel departamento blanco lleno de juguetes que ahora da mucho calor y ya no frío. Hoy veo caminos y ya no solamente los pasos. Hoy quiero darte las gracias por todo lo que fue.

Gracias por todo lo malo. De todo ello aprendí a ver de otra forma el mundo, a tener otras perspectivas. Gracias por desvirtuar todo, por querer enredarme en conversaciones y por soportarme cuando te ponía en aprietos. En aquella tarde en que las lágrimas fueron de felicidad y no de tristeza, en que cada despedida fue un intento de inicio de vida y no un fin; en que los viajes en horas punta de tráfico insensible e inclemente sean alegres, cortos y tiernamente soportables.

Gracias por soportar mis ataques de ira, en enseñarme a reírme de mi mismo, en burlarme de todo y en hacer que tus ratos de furia o molestia se vuelvan sonrisas con tontas bromas y exasperantes comentarios burdos y sin sentido. Gracias por dejarme soportarte.

Gracias por las mentiras que dañaron, por las verdades que enaltecieron tu alma y por todo aquello que inclusive no has pensado. Gracias por lo que hiciste con o sin intención, por lo bueno, lo malo, lo que se cuenta y que no se puede contar. Gracias por estar ahí, por dejar que esté ahí, por dejarnos estar. Gracias por hacer que todo esto sea mejor para ambos.

Hoy paso a tu lado y, a pesar de ya no hablar, una sonrisa y una mirada tierna llena de agradecimiento para los dos, resumen en 2 segundos la historia dulcemente soñada, siempre vivida, jamás contada pero que tenía que terminar solamente por hacer "lo correcto". Hoy ya no somos uno, pero el odio es algo lejano en nosotros. Tan lejano como nuestras conversaciones que no se repetirán.

Hoy es un nuevo comienzo, un nuevo día. Hoy cada uno sigue su camino siendo feliz y esperando que al otro siempre le vaya bien. Conforme pasan los minutos, cada uno de esos momentos han valido la pena y que obtengan más valor conforme pasan los días. Hoy te digo "gracias" pero también te digo hasta una nueva oportunidad si Dios lo cree así. 

"Gracias por todos esos momentos, para mi todos ciertos". Gracias por habernos perdido.

Cambio y Fuera.


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