Historia de pasajeros

Eran las 9 de la noche y aquel frío atroz me golpeaba en el rostro y me perforaba hasta calar en mis huesos. Estaba con los brazos cruzados, juntando mi mentón a mi pecho y quejándome de que me había olvidado mi chalina negra en mi cajón. "No la necesitaré" dije a las 7:50 AM cuando me alistaba para ir al trabajo. Ahí, parado en ese paradero (valga la redundancia) del ovalo Miraflores, intentaba pensar en que pasaría si ese sujeto del peinado extraño caía al montar su Skate en medio de la avenida.

Por alguna extraña razón, y aunque no esperaba a nadie, di una mirada hacia atrás como buscando a alguien y sólo encontré a una guapa chica que estaba muy abrigada esperando que pase aquel bus moderno con la letra "S" que la dejaría a media cuadra de su casa en la Av. La Marina, sin dejar de pasar antes por aquella panadería en donde compraría ese pye de Limón que buscó en la cafetería de su trabajo pero no encontró.

Ella, al darse cuenta que nuestras miradas se cruzaron, se dio media vuelta dando muestras de hacerse la interesante, de mostrar su belleza, demostrando que ella manejaba la situación. Yo, en cambio, caminé hacia ella y grande fue su sorpresa al darse cuenta que lo único que me motivo a esa dirección, fue el entrar al bus que estaba detrás. Ella se sintió ridícula por unos segundos ya que dentro de 3 minutos ella haría lo mismo con el chico que salia del local de comida rápida que estaba tres puertas a su espalda.

Mientras subía al bus, una mujer arrastraba a su hijo pidiéndole que deje de hacer berrinches, que ella no iba a regresar y que ese muñeco que aparecía en la librería no se vendía y, aunque así fuese, ella no lo iba a comprar. El niño caminaba destrozado, tan destrozado como su sueño momentáneo producto de las palabras implacables de su madre. Se sentía decepcionado ya que los niños viven en mundo materialista en donde no hay juicios ni preocupaciones. Aún así, supo saborear el amargo sabor de su derrota y caminó. Su madre, al ver como había hecho llorar a su hijo sin querer hacerlo, lo hizo entrar al local de comida rápida del que acababa de salir el chico que sería ignorado por la chica que esperaba el bus moderno con la letra "S".

Ya dentro del bus, me siento en el segundo asiento detrás de la puerta de salida, es un asiento de uno. Me encanta mirar la avenida mientras escucho música. Dos esquinas después sube una pareja de adolescentes que van directo a los asientos de atrás.  Los chasquidos de sus besos se escuchan hasta el sitio en donde estoy sentado, mientras en el asiento reservado se sienta una chica con minifalda, agradable, pero consiente de lo que tiene.

Al estar a 10 minutos de llegar a mi paradero, suben 3 chicos creídos, cuerpos trabajados, polos ceñidos de colores únicos, jean rasgados y usando , por cosas que hasta ahora no le encuentro sentido, lentes de sol en invierno a las 9:00 PM. Se sentaron y rodearon a la chica de minifalda. Ella, no es ajena al coqueteo, se peina con la mano tirándose el pelo para atrás y simula sonrisas mientras uno de estos 3 chicos la mira con malicia. Yo desde mi sitio, veo tan inusual espectáculo y sonrío al darme cuenta hacia donde estaban yendo estos tres sujetos.

Ella, la chica de la minifalda, sonríe finalmente mirando a uno, los otros dos bajan rápidamente y el que supuestamente estaba por caer en sus encantos, le quita la cartera. Eran tres ladrones a los que ella había dado permiso a que la timen, a que la humillen e incluso la coqueteen. Sus gritos sólo fueron un manotazo de ahogado ya que todo el acto estaba consumado. Yo, disimulé mi sonrisa, ya que minutos antes ya había visto como uno de estos chicos había hecho señales al otro señalando la cartera de la chica de la minifalda.

Baje del bus, caminé a casa y otra vez recordaba el momento en el que había olvidado mi chalina negra, esa que recordé mientras pasaba por el sitio de una chica del paradero que luego ignoraría, 3 minutos después, al chico que saldría del lugar de comida rápida en donde una madre consolaba a su pequeño hijo. Me di cuenta que había sido testigo de varias historias, y estas formarían otras cuantas más.

Cambio y fuera.


[AVISO PARROQUIAL: La serie "Cosas de hombres" está en proceso y tomará un poco más de tiempo el elaborar las continuaciones. No desespereis chiquillos...]




Comentarios

Publicar un comentario

¡Comenta!, así ayudas al blog a mejorar. Si no tienes cuenta de google deja tu nombre para saber quién eres jeje

Los post más leídos

¿Bailamos?

Las 5 peores canciones de Arjona

Un sueño Mundial - Episodio II: El imperio Inca Contraataca

CAPITULO I: Invitarla a Salir