Despega, bombardero


Claudio Pizarro es la imagen del fútbol peruano en toda su expresión. Hago esta osada declaración por que lo es así si analizamos todo el contexto: representa lo malo y lo bueno, la superación y la caída, lo que queremos, podemos y no deseamos ser en este deporte. Claudio Pizarro termina siendo todo eso simplemente siendo él mismo. Odiado por muchos por su más que evidente fracaso con la selección y querido por otros por su indiscutible éxito internacional a nivel de clubes, te guste o no, hablar en Europa de Perú es hablar de Claudio Pizarro y luego vienen los demás. El adiós de Pizarro muestra una contradicción que irónicamente termina siendo satisfactoria para el hincha peruano promedio: con mundial pero sin presencia en ligas importantes.

Los sábados en la mañana se volvió usual que muchos peruanos sintonicen la Bundesliga solo para ver cómo le fue a Claudio Pizarro. Acostumbrado a hacer goles hasta el cansancio con el Bayern Munich, la cuota goleadora de "El bombardero de los Andes" era muy usual de apreciar mientras tomaban desayuno. La gran pregunta es: ¿Porqué hay tanto odio hacia Pizarro? ¿Cómo un jugador visto como ejemplo por tantas personas ligadas al fútbol de élite no puede generar esa misma sensación en su país?. En el siguiente artículo trataré de plasmar algunas posibles razones:

LA IMAGEN

En el Perú, muchas personas conocen más al personaje que a la persona, es algo que está metido en nuestro inconsciente. Esto pasa desde la farándula hasta en la política. Esto último es tanto así que sus más que desprestigiados protagonistas buscan que los imiten para que las personas los recuerden y así manejar esa figura popular para uno que otro oportunismo (El ex presidente Morales Bermúdez lo hizo con Guillermo Rossini). Prueba de ello es que cuando mencionas a Claudio Pizarro, lo primero que se te viene a la mente es la imitación de un programa humorístico que la persona en sí. (Prosor, prosor). Lo malo es que, bromas aparte, la imitación mostraba a alguien arrogante, influyente en decisiones técnicas, racista, clasista y con acento "pituco" que miraba por debajo del hombro a cualquiera que pase a su lado. Todo ello sumado a que su éxito dentro del campo al vestir la camiseta de la selección era sumamente limitado, el equipo nunca fue equipo (ni siquiera habían jugadores base) y los periodistas deportivos más influyentes de aquel entonces eran Phillip Butters, "El tigrillo" Navarro y Gonzalo Nuñez, tenemos como resultado la búsqueda insaciable de un culpable para alimentar la frustración popular en un deporte que resaltaba la cultura del "casi" y el ser más un "pelotero" que un futbolista profesional.

Vivíamos de recuerdo de las palomilladas de Chale y la eterna marca de Reyna a Maradona pero nos negábamos a ver que el mundo estaba cambiando, que el fútbol era una profesión y que la evolución de una sociedad no pasa en el uso de tecnología sino de integrar esta a los quehaceres diarios para ser mejores. Pizarro vivió esa realidad en Europa, su crianza fue diferente a la de cualquier peruano promedio de aquel entonces por lo que su deseo de superación le facilitó el amoldarse a una cultura tan dura como la alemana y esto le permitió con el tiempo abrir camino a algunos jugadores. Sin embargo todo esto, según el pensamiento facilista, solo se logró porque "es blanquito, pituco y tiene plata". Sin ir muy lejos, el éxito de un jugador de la selección actual como Raúl Ruidíaz o Edison Flores es muy similar y no se da por nada de factores externos sino por ser profesionales. Es un mal peruano que al ver el éxito del otro busquemos minimizarlo resaltando sus defectos más que aprender de sus virtudes.

LA CAPITANÍA

La gran verdad es que Claudio Pizarro nunca debió ser capitán hasta para las eliminatorias del mundial 2014. No solamente por tema de liderazgo, sino porque esto no estaba reflejado en la cancha y no era un jugador que represente a la selección de cara a la gente. Lo curioso es que si Pizarro no debió ser capitán, ¿quién hubiese sido?. ¿Ñol Solano o "el Chorri" Palacios? estaban más de salida y poco o nada hacían para integrar al grupo y luego de ellos no había nadie más. Diversos directores técnicos de renombre que han trabajado con Claudio han dicho que él "es una gran persona para el fútbol profesional" y eso es, irónicamente, una razón más para no hacerlo capitán porque nuestro medio era un país de un fútbol de cualquier cosa menos profesional. Es como que tengamos de presidente a Gandhi y que pretendamos que llegue a un acuerdo con ASBANC y la SBS para condonar todas las cuotas con intereses de una tarjeta de crédito solamente apelando a la sensibilidad humana. Podrá ser buena gente, pero no lo va a lograr.

La capitanía de Pizarro fue por un tema de "es el más representativo" pero no por un tema de unidad del grupo o cualquier otra característica similar. Es algo parecido a lo que se ve en Argentina con Messi o en Brasil con Neymar: jugadores que sobresalen en el exterior pero que no son líderes. Para Argentina el verdadero capitán fue Mascherano y en Brasil fue (y sigue siendo) Dani Alves. En Perú teníamos un capitán de mentira pero no había ni siquiera alguien que se le asemeje y, para colmo de males, no había siquiera un grupo base de trabajo.

EL EQUIPO, LA IMPORTANCIA DEL COLECTIVO Y LOS NÚMEROS

Tomemos dos plantillas: El equipo que fue al mundial liderado por Ricardo Gareca contra cualquiera de las representaciones que jugaron por Perú en las eliminatorias para los mundiales del 2002, 2006, 2010 y 2014. Si pensamos en la primera escuadra, por lo menos tenemos como mínimo 7 a 9 jugadores fijos en sus posiciones y que han jugado por lo menos 10 partidos juntos, algo que sale de memoria ya que el trabajo del técnico fue ese. En el segundo escenario, quitando al protagonista de este post, nos daremos con la sorpresa que ni siquiera la lista llega a 5 en cada una de las etapas. Es ahí en donde vemos la carencia sistematizada de un futbol peruano arruinado por diversos factores y que salvo la heroica campaña para Francia 98 (en donde nos quedamos afuera por un gol) apelamos al sentimentalismo para poder sacar adelante algo que realmente no había como. En todo ese contexto, Claudio Pizarro hacía goles en Europa y debía venir aquí para que con todo eso y con ese mismo equipo (o los que les ponían al lado por partido) debía clasificar a un mundial y ser goleador indiscutible. Pendejo ¿no?.

Ahora, esto no es excusa alguna para la poca participación de Pizarro en algunos momentos clave. Por lo que, para regocijo de sus enemigos, citaremos algunos datos no menores:

- En 17 años jugando eliminatorias sólo tres pases de Pizarro terminaron en gol. Cabe indicar que estos no han sido 17 años continuos ya que en las eliminatorias para los mundiales del 2002 y 2006 fue dejado de lado para los últimos partidos (en donde hasta Venezuela nos ganaba con goleada), para la del 2010 fue borrado por el famoso caso de "El Golf Los Incas" en donde al final el tiempo le terminó dando la razón (en gran parte) y su mejor eliminatoria fue para el mundial del 2014 en la cual se vió un Pizarro más maduro, más líder pero nuevamente más solo que nunca. Los hechos extra futbolísticos de dos de los mal llamados "cuatro fantásticos" fue una figura repetida de procesos anteriores y un, hasta aquel entonces, infantil y carente de manejo de emociones como Paolo Guerrero hacían que la idea de un equipo sea algo casi utópico.

- Seis anotaciones en cuatro eliminatorias en las que participó. Ni Freezer cuando mató a Krillin fue tan malo (aquí), los números no mienten. Sin embargo, vuelve de nuevo la referencia a las comparaciones: mientras en el Bayer Munich y Werder Bremen recibía pases y habilitaciones de Robben, Ozil, Schweinsteiger y Lahm, aquí los centros se los mandaba "el Chorri" Palacios, el "memo" Salas y "Barney" Carmona. El decir "que patee al arco" es fácil, pero sino te llega la pelota es complicado y si bajas de tu posición o te ponen en donde no rindes, la cosa se complica aún más. El fútbol, como todo deporte, es algo colectivo y con el paso de los años se ha vuelto más táctico y físico por lo que ambas variables son sumamente interdependientes. El talento puede existir pero sin trabajo no se llega a nada y más en algo que es colectivo.


La gran crítica a Pizarro es que se volvió más un jugador de selección cuando ya tenía 34 años liderando un equipo que tuvo un seleccionador con más equivocaciones que aciertos (Si, es Markarian y aunque cueste creerlo tuvo aciertos). Cuando ya había un equipo formado o con una idea de juego, él ya estaba más afuera que adentro y su estado físico (propio de su edad) ya no era el óptimo. Esto conlleva al siguiente punto.

LA DESPEDIDA: EL PARTIDO CON URUGUAY EN MONTEVIDEO

Tercer minuto del segundo tiempo. Ninguna jugada en que haya participado y Claudio Pizarro cae al piso sin razón aparente y solicita su cambio. El personal médico lo retira y segundos después Edinson Cavani, aprovechando la falta de un jugador en cancha para el equipo contrario, saca ventaja de una mala salida y anota a favor de Uruguay. Un uno a cero que no sufriría alteraciones al término de los noventa minutos reglamentarios y otra derrota que confirmaba un mal inicio en eliminatorias. La imagen final es de un molestisimo Paolo Guerrero que recrimina a su, hasta entonces, capitán el hecho de retirarse de la cancha en un momento clave. Un Pizarro cabizbajo solo atina a decir "no puedo".

Pizarro se aseguró de que Guerrero pudiera venir a Alemania", dijo ...
El cambio inició en la Copa América del 2015

Al revisar la jugada (aquí) se llega a la conclusión que Pizarro, propio de su edad, no puede participar en alta competencia por mucho tiempo y decide retirarse. Como bien él mismo declara terminado el partido: "preferible que esté un jugador en perfectas condiciones a yo solamente estar parado y no me pueda mover". Sin embargo, el dato no menor pero que es totalmente ignorado es que el gol no fue solamente "porque Pizarro arrugó" (que se ha mencionado así) sino porque es el mismo Paolo Guerrero que, al querer resolver todo solo, pierde el balón ante la presión uruguaya y eso origina el gol. Un dato no menor es que eso mismo sucede meses después en pleno mundial cuando Francia nos eliminó (aquí). Ambos jugadores, al final, terminan teniendo la misma responsabilidad ya que se vuelven agentes colaterales del error peruano y, por consiguiente, de la anotación uruguaya. Y es aquí en donde viene la pregunta: ¿Qué vende más? ¿Qué falle el equipo, Guerrero o Pizarro? ¿Qué Guerrero y Pizarro sean amigos o enemigos?. 

La anotación de un equipo en el fútbol se puede dar por la habilidad de un jugador, una gran jugada colectiva o un error del equipo contrario perfectamente aprovechado. Uruguay realizó cada uno de esos factores en aquella fatídica jugada: Cavani es un goleador innato, la volante uruguaya presiona en la salida y el equipo contrario estaba con uno menos y un jugador pierde la pelota tontamente. Gol sin discusiones. Con esto no se exime de responsabilidad a Pizarro ya que si no estaba apto debió pedir su cambio en el entretiempo y no esperar unos minutos más que puedan originar una complicación a todo el equipo, pero para poder afirmar algo se deben poner atención a los detalles que, en la mayoría de casos, permiten graficar toda una situación como realmente fue y no solamente buscar un culpable.

Claudio Pizarro fue un fracaso en la selección por motivos externos y propios. Cuesta creer que un jugador con tanto éxito internacional no haya podido haber realizado siquiera un poco de ello cuando le tocó venir aquí y eso es lo que muchas personas no logran superar generando una frustración que se avivaba al ver pasar los años y no ir a un mundial. Sin embargo, el calificarlo sin siquiera tomarse la molestia de analizar todas las situaciones y caer en el facilismo de decirle que "es lento como una tortuga embarazada" es algo que reduce el nivel de criterio para hablar de la situación. Cabe indicar que aquella frase la dijo Gonzalo Nuñez. Estás repitiendo y justificando el pensamiento de Gonzalo Nuñez por encima de lo que piensa Pep Guardiola (aquí), ¿Gonzalo Nuñez tiene más criterio de fútbol que el Pep? ¿Te das cuenta?.

Claudio Pizarro fue un futbolista profesional en todo el sentido de la palabra pero no pudo ser exitoso con su selección que atravesaba más que miles de problemas. Esto no lo hace villano y tampoco es un héroe. Hizo lo que pudo pero no fue suficiente y eso es lo que se le debe reclamar aún cuando esta no sea su función porque no dependía solo de él. Se debe aprender como un futbolista proveniente de aquí puede mantenerse en una liga de élite hasta el final de su carrera siendo ejemplo para todos, nacionales y extranjeros, ese es su escenario, eso hay que resaltar y lo que todos, críticos y seguidores, debemos admitir.

Despega "Bombardero", nadie es profeta en su tierra.

Cambio y Fuera.


Referencias: 

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