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Una empresa llamada Navidad

Yo tenía la idea de que Diciembre era un mes tranquilo; de que las cosas simplemente fluían y de que todo caía por su propio peso. De que la magia y la felicidad reinaban en todos y todo pasaba porque sí. Esa es la idea que uno tiene de niño y que al ir creciendo y conociendo el mundo que hay afuera, se da cuenta que no todo es así y empieza a experimentar poco a poco una pequeña indiferencia por todo lo "mágico". A mi empezó a llegarme todo, desde los 15 años. El ordenar la casa desde los primeros días de diciembre nunca me pareció abrumador hasta esa edad. Y es que mi labor ya no era sólo seleccionar los adornos y colocarlos en la meza y el árbol; ahora tenía que colgar luces en ventanas y ver desde afuera que no se vea feo.

SERIE: Conclusión (Socio de la Soledad)

Bueno, como verán no he tenido muchas "mujeres" en mi vida. Aún así, he dejado de nombrar a 2 mujeres: La primera fue la vecinita de los 10 años; y la segunda fue mi última enamorada; la desquiciada "V". Esta última fué un homenaje a las novelas de televisa, una chica que vivía su vida entre pañuelos, moco y baba haciendo que su compañia sea muy aburrida. Lo único emocionante, eran las maneras "agradables" que tenia que hacer para que no llore. Literalmente, le "tapaba la boca" para que no llore. Si bien esta relación me hizo quemar algunas etapas y aprender sobre otras cosas, no era lo mio. No era realmente "yo" en la relación y todo se acabó rapido. Gracias a Dios. Pero gracias a esta chica y su llamada de aquel día, nació la idea de recordar todos esos pasajes de mi vida y tratar de llegar a la conclusión. A la cual, creo, que he llegado. No soy Freud pero ahí va:

SERIE: Ultrabeba

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Ella fue lo que inició todo. Si bien "La muda" había hecho que me llamen la atención esos temas, "Ultrabeba" hizo que cambie hasta la manera de caminar. Algunos dicen que cuando te enamoras, sientes hormiguitas en el estomago. Yo lo único que sentía en el estomago era que una tripa se comía a otra porque siempre paraba con hambre en aquella época pre-universitaria. Mi salón estaba en una especie de sótano divido, con otros salones, por lonas de triplay y las carpetas eran naranjas ya que ese color es el color representativo de la universidad a la que postulaba. La primera vez que la vi fue un duro golpe a mi cabeza, muy duro. Ya que me distraje y me golpié con la columna del salón mientras ella estaba sentada. Por arte de magia, un día me pasé a su sitio y formé un pequeño grupo con unos amigos y sus amigas; hasta esa oportunidad no había tratado directamente con ella, sólo uno que otro comentario de la clase y decirle cosas como "pásame tu separata de Trig

Intermedio I: Tú, ¡Yoko!

Cuando uno va creciendo, siempre piensa que las experiencias de todo ello quedan en uno mismo, pero la verdad no es así. Siempre hubo una persona que te acompañó en toda esa experiencia ya que tú le contabas cada detalle de aquel pasaje nuevo de tu vida, de aquella nueva experiencia. Esa persona crecía y maduraba contigo, te acompañaba en momentos malos y buenos. Esa persona era más que tu hermano y se volvió tu amigo. Es lo mismo que me pasó con mi "amigo entrañable". Tenemos la misma edad, él fue el culpable de que empiece a escuchar música con mayor pasión y que empiece a interesarme varias cosas que estaba dejando de lado. Nos conocimos cuando teníamos 7 años y el tenía una bicicleta blanca con ruedas de arco iris y yo tenía una bicicleta "Monark" herencia de mis hermanos mayores.

SERIE: La muda (Parte II) : Cable a tierra

Después de dos años, logré conseguirme tu número telefónico y decidí llamarte. Así de simple y directo, sin medias tintas ni floros baratos; te llamaría y te preguntaría "¿Vamos a caminar?". Estaba decidido a terminar lo que no pude hace años atrás. Estaba decidido a ser tu enamorado y a poner en practica lo que había aprendido en mis años de adolescente. Aunque en ese entocnes sólo tenía 15 años. Por alguna extraña razón, empezamos a conversar muchisimo más por teléfono que cuando lo hacíamos en persona. Y ahí fue cuando te logré querer más, pero te logré querer tanto que ya te veía como mi mejor amiga y sabía perfectamente que intentar algo más era una mala idea y es por eso que nunca te dije nada.