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El reencuentro

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Suena el celular y al querer contestarlo lo boto al piso. La luz del sol al medio día perfora las persianas y cae sobre mi rostro. Me siento en la cama, y empiezo a sufrir los estragos de una noche agitada. Despeinado y sonriente me miro frente al espejo y empiezo a recordar lo que viví ayer. Fue un buen reencuentro.

¡Fiesta!

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Siempre pregunto si las fiestas de primer año son dedicadas realmente al niño o va para los adultos que van a las fiestas. De mi primer cumpleaños no recuerdo nada. No recuerdo como vestí ese día, no recuerdo si siquiera hubo fiesta y mucho menos el primer regalo. Teníamos una cámara negra de forma rectangular marca Panasonic que nunca funcionó por lo que si hay unas fotos, seguramente las tendrán quienes vinieron al agasajo. Mi familia y yo nos acabábamos de mudar a mi actual hogar provenientes de la casa de Magdalena que quedaba cerca a la Huaca, la cual tenía como dueños a diferentes familias invasoras quienes tenían respeto al Zambo Pedro, el cual fue conocido por todo el distrito como "El único Inca negro". Los primeros cumpleaños los celebran y los recuerdan todos, menos tú. Aún así, esto no quita lo alegre y trascendente de dicha fecha.

Uno de nosotros

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Mi relación con la religión empezó, básicamente, por un encargo de mi abuela quien era fiel creyente de la Virgen de Guadalupe. Mi padre, hasta donde yo recuerde, nunca ha sido muy ferviente de las creencias de algunos de sus hijos por lo que nunca impuso algo; simplemente, daba su opinión de una manera sutil y reflexiva haciéndonos que el panorama esté más claro y, con ciertas restricciones y pautas propia de todo joven, tomemos la religión como algo basado en la fe ya que esto es algo que se tenía que dar. De esa forma fue que me volví cristiano y con el pasar de los años he podido percibir diferentes situaciones que me parecen, en la mayoría de casos, innecesarias reacciones por partes de los que están de acuerdo y los que piensan lo contrario.

Día F

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Había sido una semana muy larga y satisfactoria por lo que la invitación a la casa del buen Alexis cayó muy bien y en el momento en el que me quería desestresar. El plan era simple: llegar, conversar, poner para la "chancha" y tomar. Simple y directo. Aún así, estaba muy lejos de imaginar lo que pasaría al retirarme de ahí y encontrarme camino a casa. Digamos que fue un sábado (madrugada de domingo, a decir verdad) llena de circunstancias.

Cuando tenía 20

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Cuando tenía 20 años conversaba con Diego, mi amigo entrañable, sobre lo que nos pasaría en el futuro mientras comíamos una pizza y veíamos una película. Hoy, él ya terminó de estudiar medicina y yo sigo escribiendo. No nos vemos muy seguido porque nuestros horarios no coinciden mucho. Lo más probable es que más tarde nos encontremos un rato y la conversación será genial como siempre y su gran hermano Alvaro estará presente. Los dos me acompañan desde que tengo 8 años y al parecer, seguiremos juntos muchos años más.